viernes, 30 de diciembre de 2011

Primeros pasos para la colocación de invitados

   Las cenas de estas fechas, no tanto las de Nochebuena y Nochevieja, que suelen ser familiares y ahí sabemos y asumimos que las normas se relajan en cierta medida, pero sí en las de corte más oficial o empresarial, pueden ser verdaderos quebraderos de cabeza para quien distribuye a los asistentes o, mejor dicho en este caso, comensales.

Mesa imperial del comedor del Palacio de Oriente, en Madrid.
   Por eso daré tres criterios muy elementales para empezar a esbozar este asunto. Y hay que tener en cuenta tres variables: dónde va a estar el anfitrión (o presidente de la mesa, en cualquier caso), el tipo de mesa (es decir, la forma de la misma, físicamente hablando) y la ordenación jerárquica de los invitados.

   Partamos del tipo de mesa. A mesas redondas o cuadradas les conviene más un tipo de colocación de invitados que a una mesa rectangular o imperial (que es también rectangular pero sin puntas de mesa, sino esquinas redondeadas) en cambio no pega tanto. 

Montaje con mesas redondas.

   Lo siguiente es decidir la ubicación de la presidencia. Generalmente, estará de frente a la entrada principal de la estancia, y es muy habitual que esté dispuesta de modo que dé la espalda a la pared. Hemos de tener en cuenta, además, en los casos de mesas alargadas, que hay dos tipos de presidencia:

- Presidencia francesa. El presidente se sitúa en el medio del lado más largo de la mesa, enfrente de su cónyuge o del invitado de mayor honor. Es la colocación típica de las grandes mesas de banquetes reales y oficiales, y la casi obligatoria en caso de mesa imperial. En este caso, existirá una conversación común, por lo general, a toda la mesa, porque cada comensal guarda casi la misma distancia de ambos presidentes.


 
- Presidencia inglesa. El presidente ocupa la cabecera de la mesa, en exclusiva, y la otra cabecera está ocupada por su pareja o por el invitado de mayor honor. En este tipo de ubicaciones, existen como mínimo dos focos de conversación y de importancia, en la cercanía de cada cabecera... aunque en función de la longitud de la mesa, puede que en el centro se desarrolle otra conversación diferente, de un modo puntual.


   En cuanto hayamos ubicado la presidencia, la disposición de los comensales, habiendo decidido el sistema de ordenación que usaremos (reloj, cartesiano, espejo, ...), es muy sencilla, porque vendrá determinada precisamente por la colocación respecto a la derecha o izquierda, proximidad o lejanía, de esta presidencia, teniendo en cuenta que cuanto más cerca y, a igual distancia, a la derecha de quien preside, mayor precedencia tendrá el sitio.

   No es cosa de niños, pero desde luego tampoco es tan impenetrable el asunto como pueda parecer "prima facie". Con organización y preparación, en principio, todo es posible. ¡Valor y al toro! 

   Como siempre, en el medio está la virtud.
   



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